Compartir!Share on LinkedInShare on Google+Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Tumblr
  • Ya se considera lejana la posibilidad de que la LISF entre el 4 de abril de 2015

  • La industria, dispuesta a promover amparo si no se llega a un acuerdo satisfactorio

LEÓN, Guanajuato.- A escasos siete meses para que entre en vigor la nueva Ley de Instituciones de Seguros y de Fianzas (LISF), la Circular Única de Seguros y Fianzas (CUSF) no ha logrado convertirse en una regulación secundaria definitiva a causa de detalles ( y recordemos que el diablo mora en los detalles) que se han traducido en acaloradas negociaciones con la autoridad, sobre todo en aspectos del modelo cualitativo.

La fecha se aproxima, y ya se intuye que mengua la posibilidad de que todo esté listo para que las aseguradoras operen bajo el nuevo esquema regulatorio en la fecha programada, señaló Recaredo Arias Jiménez, director general de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) al ofrecer la plática “El agente de seguros y los impactos de la Ley de Seguros y de Fianzas” durante el VII Foro El Asegurador Bajío para Agentes de Seguros y Fianzas.

Arias Jiménez agregó que en ese sentido el tiempo de implantación de la LISF continúa siendo la madre de todas las batallas; y adelantó que, si este trascendental episodio de la industria del seguro no queda listo, ni en tiempo ni en forma, la industria aseguradora está dispuesta a promover los amparos que sean necesarios.

En cuanto al panorama relacionado con los agentes de seguros, Arias Jiménez señaló que esta figura, el agente, sigue siendo en México el canal por excelencia. El 48 por ciento de las coberturas que se comercializan en el país se lograron por el medio de dicho canal. Sin embargo, existen vías alternativas que están empujando fuertemente; de ahí la necesidad de que el intermediario se dedique con ahínco a redoblar sus esfuerzos en materia de preparación y asesoría, para confirmar en el consumidor la conveniencia de hacer uso de sus servicios.

Arias Jiménez informó que entre las propuestas que ya fueron aceptadas en la normativa figura ésta: que la certificación de los agentes de seguros salga de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) y que sea avalada por un organismo experto en la materia, como el Ceneval. Todo este entorno, nuevo para los agentes de seguros, exige asimismo un cambio de enfoque en el que la capacitación no sólo esté orientada a vender productos, sino también a asesorar verdadera e integralmente al consumidor de seguros.

El director de la AMIS dio a conocer que 12 son los temas de la LISF y la CUSF con mayor impacto para los agentes son éstos: Centro de certificación de agentes y Gobierno Corporativo (autorizados); operaciones a través de medios electrónicos, revelación de información, mercadeo masivo y microseguros (en revisión); y revelación de comisiones, registro de productos, periodo de beneficio de Gastos Médicos, eventuales requerimientos de mayor capital, fusiones y adquisiciones y costos regulatorios (en polémica y negociación).

Arias Jiménez explicó en su ponencia que en el tema de registro de productos la industria pretende libertad en el diseño éstos para atender las exigencia del mercado en las diferentes líneas, porque, “un mercado sobrerregulado elimina esta posibilidad y deja en manos de los reguladores el diseño de productos línea por línea”.

La libertad de desarrollo de productos de seguros es necesaria para asegurar la competencia que permite que el precio de los seguros sea el de mercado. Limitar las posibilidades de desarrollo obstaculiza la innovación y termina limitando la competencia. Particularmente, en el seguro de Gastos Médicos, exigir un periodo de beneficio de dos años, si hay padecimiento, sin que se renueve la póliza, atenta contra la mutualidad y no resuelve la sustentabilidad de esta cobertura.

El funcionario aclaró que el actual esquema de Solvencia I ha sido útil pero registra fallas. Una de ellas es que centra su análisis únicamente en el riesgo de suscripción y deja de lado los demás riesgos; en cambio, Solvencia II aborda los riesgos de manera integral y sólo busca solicitar el capital que requiere una aseguradora para que ésta le haga frente a la magnitud de los riesgos con los que se ha comprometido.

El representante de la AMIS auguró que algunas de las repercusiones negativas que podría experimentar la industria aseguradora ante este nuevo marco jurídico son: encarecimiento de los costos de las compañías, cierre o venta de algunas aseguradoras, adecuación de su estructura en todos los niveles, segmentaciones de mercado y replanteamiento de los precios de las coberturas en el mercado.

Luis Adrián Vázquez Moreno
@pea_lavm