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  • CHARLEMOS SEGUROS alfredo

Por: Alfredo González / @risk_mr / algonbe@hotmail.com

Cuando decidí poner nombre a mi columna de esta quincena, de inmediato vinieron a mi mente las valiosas aportaciones que cada mes hace mi compañero Eloy López, quien es experto en el tema de redes sociales y del cual aprendemos todos los que acostumbramos leerlo con regularidad. Pero el tema que yo voy a abordar se refiere más que al beneficio que puede significarnos el uso de las redes disponibles, al mal uso que algunas personas suelen hacer de estas herramientas. Aquellos que así actúan han intentado en últimas fechas dañar la reputación de algunas compañías que forman parte de nuestro mercado asegurador, y tal tentativa debe de tener como origen quizá un fallo adverso o un servicio que se percibió como desconsiderado.

Quiero aclarar que de ninguna manera pretendo justificar los errores en que puedan incurrir las compañías aseguradoras en el desempeño de la labor que realizan. Yo mismo he sido un crítico severo de la manera en que algunas instituciones pretenden interpretar en ocasiones los textos de las Condiciones Generales o de los endosos, pues lo único que se logra con dicha interpretación es alejarse del del espíritu de la cobertura o de la intención con la que esas condiciones fueron redactadas, pero sí debo hacer hincapié en que debemos ser sumamente objetivos cuando expresamos una crítica en ese sentido.

Es por eso, mis queridos amigos, por lo que el día de hoy los invito a que Charlemos Seguros acerca del uso que se ha dado a las redes sociales, un empleo en muchas ocasiones carente de responsabilidad y que solamente perjudica nuestra actividad, ya que genera mucho ruido entre el público usuario acerca de los servicios que las empresas y sus agentes ofrecen.

Han sido ya varios los casos que he visto, pero vienen a mi memoria al menos tres, que tuvieron eco incluso en los medios masivos de comunicación, que en nuestro país, están siempre más ávidos de la noticia escandalosa o de la que les genera ratings, que de brindar la información objetiva y clara que busca la gente que los sintoniza.

El primer caso que recuerdo es el de un señor, piloto aviador de profesión, que sufrió un mal cardiaco y que argumentaba que su aseguradora lo había abandonado a medio tratamiento. Esta persona culpaba a la institución de su desgracia física y económica (al menos eso es lo que manifestaba), e intentó por todos los medios desprestigiar a la compañía con la que tenía contratada su póliza.

Otro caso muy sonado fue el de un empresario del sureste del país cuyo hijo había requerido los servicios de la póliza de Gastos Médicos Mayores. El señor manifestaba su inconformidad por el servicio que le había prestado la aseguradora, ya que al parecer no se había cubierto a su entera satisfacción el tratamiento requerido por su vástago.

Finalmente, me voy a referir al caso de una señorita que contrató una póliza de seguro de Vida, cuya cobertura incluía algunos tipos de cáncer. Ella se quejaba de que su aseguradora no la indemnizaría por su padecimiento, a pesar de que tenía contratada dicha cobertura desde el inicio de vigencia de su póliza.

Creo que debo ser también muy cuidadoso antes de emitir un juicio en cualquiera de estos casos; por ello he decidido evitar formularlos, ya que no conozco las circunstancias que rodean cada una de estas querellas. Pero precisamente por ello considero que tampoco se debe dar completa y absoluta credibilidad a lo que hemos leído en internet y en redes respecto de tales diferenciados, porque al menos lo que ha llegado a mis manos no es más que información tendenciosa, carente de datos específicos, que serían muy importantes para poder determinar si la razón asiste al asegurado o a la aseguradora. En la mayoría de los casos esta última se quiere percibir como único y absoluto responsable.

Seamos más claros y adentrémonos en cada uno de los casos:

1.- ¿Alguien conoce exactamente el alcance de la cobertura de la póliza del señor que sufrió la afección cardiaca? Es decir, suma asegurada, periodos de espera, antigüedad en la póliza o exclusiones? Porque lo que leímos en internet y vimos en los medios fue realmente muy exiguo y solamente mostraba a una víctima, pero no recuerdo haber visto exhibidos los documentos que respaldaran su dicho.

2.- Del empresario tampoco conocimos mayores argumentos, porque solamente vimos a un señor furioso contra su aseguradora, y evidentemente pretendía exhibir lo que él consideraba una mala atención de la compañía. Pero me pregunto: ¿por qué no exhibió ante los medios los fundamentos de su dicho?

3.- Por último, el más reciente caso de la señorita que reclama el pago de una indemnización por el desafortunado diagnóstico de cáncer que recibió hace algunos años. En este caso debo decir que entiendo la tragedia que ha atravesado, pero sería muy útil que nos contara todo el contexto; es decir, el historial de pagos de la póliza, el alcance real de las coberturas que fueron contratadas y todos los detalles que permitan hacer una mejor apreciación del siniestro reclamado.

En este último caso leí que ya existían dos sentencias a favor de la asegurada, pero me sigue costando mucho trabajo pensar que una compañía aseguradora actúe de mala fe, sobre todo tratándose de casos tan delicados; ojalá que, así como hasta ahora se ha dado difusión a la queja contra la compañía, también tengamos visibilidad de la resolución final que se dé al caso, y no solamente nos quedemos con la imagen que nos presentaron las redes sociales.

Confío en la justicia mexicana, pero considero que en casos como los mencionados necesitamos juzgadores que sean conocedores del tema de seguros y de las condiciones de las pólizas, para evitar presiones mediáticas y resoluciones mal informadas. Todo sea por el bien de nuestro mercado asegurador.

En fin, los invito a que nos esforcemos por hacer un periodismo objetivo, sin sesgos de ningún tipo; e instamos a los lectores de lo publicado en cualquier medio electrónico a que hagan acopio de la mayor información posible antes de emitir cualquier juicio en un tema como los mencionados.

Como siempre, reciban un abrazo de mi parte, y nos leemos el próximo mes para que Charlemos Seguros acerca de otro interesante tema.

 

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