El arte es mucho más que una expresión cultural o un legado histórico: es también un activo de alto valor económico expuesto a riesgos crecientes en un entorno marcado por eventos extremos, traslados constantes y una mayor interconexión global. En México, el mercado artístico muestra dinamismo: en 2025 generó cerca de 56 millones de dólares, con una proyección que supera los 61 millones hacia 2030, de acuerdo con Arts & Auctions de Statista. Sin embargo, ese crecimiento no siempre va acompañado de esquemas de protección adecuados.
A pesar del valor cultural y financiero de las obras, el aseguramiento especializado del arte aún tiene un amplio margen de desarrollo en el país. Esta brecha contrasta con la tendencia global: el valor de los seguros especializados en arte podría superar los 3,300 millones de dólares en 2026, impulsado por el aumento de colecciones privadas e institucionales que demandan una protección integral frente a riesgos cada vez más complejos.
A diferencia de las pólizas tradicionales de Daños, los seguros especializados en arte contemplan coberturas diseñadas para la naturaleza particular de las obras. Entre las más relevantes destaca la modalidad “clavo a clavo”, que protege la pieza desde su desmontaje hasta su instalación final, así como coberturas para restauración, gastos de recuperación y depreciación, elementos clave cuando se trata de preservar tanto el valor económico como el histórico.
Otro eje central de este tipo de seguros es la conservación. Más allá de la indemnización, el acompañamiento experto en transportación, montaje, instalación y medidas de seguridad resulta determinante para evitar daños que puedan ser irreversibles. En el mundo del arte, prevenir suele ser más importante que reparar, precisamente porque una afectación puede alterar de forma permanente el valor y la integridad de la obra.
La gestión de un siniestro también requiere un alto nivel de especialización. Un manejo inadecuado puede impactar no solo el valor de la pieza, sino la reputación de museos, galerías o coleccionistas. Por ello, contar con un seguro especializado se ha vuelto un requisito frecuente para el préstamo de obras, al garantizar procesos de valuación y atención acordes con los estándares internacionales.
Daniel Aguirre, suscriptor senior de arte en AXA México, subrayó que estos seguros deben evolucionar al ritmo de los riesgos: “El arte enfrenta amenazas cambiantes año con año”. En ese contexto, la protección del patrimonio artístico deja de ser un tema accesorio para convertirse en una condición indispensable que resguarda, al mismo tiempo, la memoria cultural y el valor financiero de las obras.