El costo de las filtraciones de datos sigue en aumento y expone una brecha crítica entre el riesgo y la prevención. Durante 2025, el costo promedio mundial por una brecha de seguridad alcanzó los 4.44 millones de dólares, de acuerdo con IBM; sin embargo, sólo 49 por ciento de las organizaciones invierte en servicios de seguridad digital después de sufrir un incidente, alertó Delta Protect, firma mexicana especializada en ciberseguridad, con motivo del Día Internacional de la Protección de Datos Personales.
Más allá del impacto económico -que incluye extorsiones, fraudes financieros, multas o compensaciones- las filtraciones de datos también generan un fuerte daño reputacional. Un informe de Kaspersky señala que 25 por ciento de las empresas en América Latina registró afectaciones en su imagen tras un ciberataque, lo que se traduce en pérdida de confianza por parte de clientes, socios e inversionistas.
“Las compañías que no se protegen con procesos internos, servicios externos de ciberseguridad, controles o certificaciones como ISO 27001 o SOC 2, no sólo arriesgan información confidencial y su infraestructura operativa, sino que enfrentan consecuencias adicionales como litigios, afectaciones financieras y daño a su reputación”, advirtió Santiago Fuentes, cofundador y Co-CEO de Delta Protect.
Pese a este escenario, la ciberseguridad sigue sin ocupar un lugar prioritario en los presupuestos empresariales. A nivel global, menos del 15 por ciento del gasto en Tecnologías de la Información se destina a ciberseguridad, mientras que en América Latina la proporción oscila entre 7 y 9 por ciento, según datos de Gartner e IDC. Esta baja inversión responde, en gran medida, a que muchas organizaciones aún se encuentran en etapas tempranas de madurez digital.
El monto destinado a ciberseguridad varía según el tamaño de la empresa. En Latinoamérica, el costo promedio de una brecha de seguridad se ubica entre 3.6 y 4 millones de dólares por incidente, lo que afecta con mayor severidad a las PyMEs, que destinan entre 5 y 8 por ciento de su presupuesto de TI a protección digital. Las empresas medianas invierten entre 10 y 12 por ciento, mientras que los grandes corporativos -principalmente del sector financiero- asignan entre 15 y 20 por cient, al contar con SOC propios, herramientas automatizadas y recursos para certificaciones y cumplimiento normativo, explicó Fuentes.