A medida que México se alista para recibir a millones de visitantes por la Copa Mundial de Futbol 2026, especialistas advierten que la mayor oportunidad no estará solo en la derrama económica, sino en acelerar la adopción de pagos digitales entre las pequeñas y medianas empresas (pymes). El reto, coinciden, no es tecnológico, sino de educación financiera para detonar una inclusión más amplia y sostenible.
De acuerdo con Sistema de Transferencias y Pagos (STP), el país cuenta con la infraestructura necesaria para procesar un alto volumen de transacciones en tiempo real, gracias a su participación en el SPEI del Banco de México. En 2025, este sistema superó las 7,300 millones de operaciones, con un crecimiento cercano al 40 por ciento, mientras el uso del efectivo continúa disminuyendo.
Para Jaime Márquez Poo, socio y director Ejecutivo de Desarrollo de Negocios en STP, el Mundial puede ser un catalizador clave, especialmente en sectores como comercio, turismo y transporte, donde los visitantes internacionales impulsarán la demanda de pagos digitales. En este contexto, las pymes -que generan cerca del 70 por ciento del empleo y más del 50 por ciento del PIB- podrían beneficiarse al reducir costos, cobrar en segundos y mejorar su eficiencia operativa.
No obstante, el directivo subrayó que el factor decisivo será la educación financiera. Con más del 20 por ciento de la población aún fuera del sistema formal, el desafío es que más personas y negocios comprendan las ventajas de estas herramientas. De lograrse, el Mundial 2026 podría dejar un legado más allá del evento: un ecosistema financiero más digital, competitivo e incluyente.