La presión sobre el bolsillo de las familias mexicanas por motivos de salud continúa en aumento. En 2025, la inflación médica alcanzó 14.5 por ciento y se prevé que llegue a 14.8 por ciento en 2026, muy por encima de la inflación general de 3.6 por ciento, lo que complica el acceso a servicios médicos privados y eleva el costo de atender enfermedades de alto impacto.
El encarecimiento se refleja con claridad en los padecimientos más severos. El cáncer se posicionó como la enfermedad más costosa, con un gasto promedio superior a los 370,000 pesos por caso. Aunque representa apenas 11 por ciento de los diagnósticos, concentra 28 por ciento del monto total erogado en atención médica. En paralelo, las enfermedades cardiovasculares registraron el mayor incremento anual, con un alza de 22 por ciento frente a 2024 y un costo medio cercano a los 187,000 pesos.
Otros padecimientos como los relacionados con la sangre, los riñones, así como afecciones de columna y del sistema nervioso, también mantienen una carga económica relevante, confirmando una tendencia en la que las enfermedades crónicas y de alta complejidad concentran una parte creciente del gasto en salud.
Ante este escenario, Beltrando Pini, vicepresidente de Salud y Vida en AXA México, advirtió que el sistema enfrenta una presión estructural que rebasa al sector asegurador. “En un entorno donde el sistema impacta no solo a la salud, sino también a la economía de las familias mexicanas, resulta indispensable evolucionar hacia modelos integrales centrados en la prevención”, señaló.
El directivo subrayó que estos modelos buscan reducir la severidad de las enfermedades mediante detección temprana, seguimiento oportuno y una atención coordinada entre distintos niveles médicos. “La sostenibilidad del sistema depende ahora de la capacidad para anticipar riesgos de salud”, concluyó.