Topar primas no resuelve el problema

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Por: Adrián Otero

El aumento en las primas de seguros de Gastos Médicos no es una sorpresa, es una presión estructural que lleva años acumulándose sobre asegurados, compañías, canales y reguladores. 

Frente a ello, surgen propuestas para limitar los incrementos como si eso resolviera el problema de fondo. No lo hace. Es una salida simplista: intervenir el precio no corrige la causa, sólo desplaza sus efectos.

El sector enfrenta una presión real: inflación médica, en particular encarecimiento de servicios hospitalarios, cambios fiscales y un mayor uso del sistema, especialmente en edades avanzadas. El precio no sube por arbitrariedad; responde a un costo que viene creciendo.

A esto se suma un factor que pocas veces se dice de frente: existen prácticas que encarecen artificialmente el sistema, desde procedimientos sobredimensionados hasta usos indebidos del seguro. Ese costo no desaparece, termina repartiéndose entre todos los asegurados.

Cuando el precio deja de reflejar el costo, las consecuencias son claras: menor oferta, deterioro en la calidad o restricciones en el acceso. Limitar primas sin atender lo que las encarece implica trasladar la presión a otro punto del sistema.

En la práctica, esto se traducirá en coberturas más acotadas, mayores deducibles, segmentación más estricta o mayor fricción en la gestión de siniestros. El asegurado termina pagando, sólo que de otra forma.

Limitar el precio de un seguro no reduce el costo del riesgo, sólo cambia quién lo paga y cómo.

El reto no es contener primas, sino intervenir lo que realmente las determina: la eficiencia del sistema de salud, la transparencia y control de los costos hospitalarios, la carga fiscal, la contención de abusos y el diseño técnico de los productos.

Es un problema sistémico que exige responsabilidad compartida: reguladores que ordenen el sistema, aseguradoras que ajusten sus modelos, proveedores que eviten prácticas que inflan costos y asegurados que hagan un uso responsable.

La clave es avanzar hacia comparabilidad real: costos médicos y hospitalarios, y productos de seguro. Esto ya es posible hoy. Sin visibilidad real, pocos saben lo que están pagando, y eso afecta tanto al asegurado como al sistema.

La sostenibilidad del seguro no se logra controlando precios, sino corrigiendo los factores que los encarecen. Mientras eso no ocurra, topar primas será apenas una ilusión temporal.

Las opiniones expresadas en los artículos firmados son las de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de El Asegurador.

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