Por: Alejandra Fernández
“El miedo no desaparece, pero si lo fraccionas y das el primer paso, cada avance te acercara a lo que realmente quieres.”(Alejandra Fernandez)
El miedo es parte del camino
Cuando mi negocio empezó a crecer, claro que sentí miedo. Creo que el miedo es algo natural en los humanos, y en el camino del emprendimiento aparece cada día con una cara diferente. Mi primer miedo fue algo que hoy parece pequeño: pensar si yo podía pagar con mi esfuerzo un teléfono celular de renta mensual. Ese fue el primer desbloqueo. Fue mi prueba de que podía avanzar. Después vinieron otros: cubrir la nómina, pagar los gastos de oficina, enfrentar renovaciones de pólizas, tomar decisiones que podrían cambiar el rumbo de mi empresa. Todos los días surge un miedo nuevo. La clave está en enfrentarlos y avanzar.
En mi libro Los tres pilares en las ventas, hablo de mi primer pilar: creer en ti mismo. Es indispensable pensar que puedes lograrlo y no ver el fracaso como algo malo, sino como un camino recorrido que te enseña cómo no llegar a donde quieres. El fracaso es enseñanza. Aprender de él es lo que hace que el siguiente paso sea más firme.
Aprender de quienes ya caminaron el camino
Al inicio, pedí consejo a muchos agentes que admiraba. Sus respuestas eran cortas y, muchas veces, no decían la receta completa. Lo que me marcó y me hizo crecer no fue lo que decían, sino lo que no decían. Esa es la experiencia que hoy quiero compartir: mis errores, mis tropiezos y lo que aprendí, para que otros no tengan que recorrer el mismo camino de prueba y error. El crecimiento es más rápido cuando alguien te muestra el mapa y te dice: “Aquí hay un obstáculo, y así puedes pasarlo”. Es como si jugaras un video juego con manual, apoco no seria mas fácil llegar a la META.
Crecer por uno y por los demás
Mis hijas son mi motor. Cada paso que doy es también por ellas. Cada miedo que enfrento y supero es un ejemplo que no quiero transmitirles como limitación. Día a día busco la manera de enfrentarme a mí misma para crecer y predicar con el ejemplo, porque las palabras se las lleva el viento, pero el ejemplo arrastra y motiva.
Si realmente quieres crecer, el primer paso es dar ese paso. Como mencioné en mi artículo anterior, fracciona tu meta, fracciona tu miedo, y verás cómo avanzas de manera casi mágica. Cada pequeño logro se convierte en combustible para seguir.
El aprendizaje más importante
Hoy comparto todo esto porque no quiero que otros tarden tanto en avanzar cuando estén listos para hacerlo. El verdadero reto no es llegar; lo difícil es saber a dónde quieres ir y tener la claridad de seguir el camino correcto. Saber esto te da la confianza de que cada miedo enfrentado tiene un propósito y cada paso dado te acerca a tu meta.
Conclusión:
El crecimiento personal y empresarial nunca es lineal ni fácil. Trae consigo miedo, dudas y responsabilidad, pero también aprendizaje, satisfacción y orgullo. Cada paso que damos, aunque nos haga temblar, es una inversión en nuestra capacidad de avanzar y en nuestra confianza para enfrentar lo desconocido. La paciencia para avanzar paso a paso, junto con la convicción de que cada esfuerzo vale la pena, son los pilares que sostienen a un empresario exitoso y resiliente.
En este camino, los miedos no son enemigos; son desconocimiento disfrazado de amenaza. Cada temor que sentimos surge de lo que aún no dominamos, de lo que creemos que no podemos manejar o de lo que desconocemos sobre el siguiente paso. Pero la magia ocurre cuando aprendemos, nos preparamos y creemos en nosotros mismos. En ese momento, el miedo deja de ser un freno y se transforma en combustible que impulsa cada acción. Avanzar se vuelve casi imposible de detener, y cada paso que damos nos acerca más a nuestras metas y a la versión de nosotros mismos que siempre imaginamos.
Tener miedo es natural y no es señal de debilidad; es señal de que estamos vivos, de que estamos intentando y de que estamos creciendo. La diferencia entre quedarse paralizado y avanzar radica en cómo enfrentamos ese miedo. Mi fórmula De Cero a 100® es sencilla pero poderosa: fracciona tus miedos y conquístalos paso a paso. Lo que hoy parece un obstáculo se vuelve un aliado, y cada avance, por pequeño que parezca, se convierte en un escalón hacia el éxito.
Emprender es un deporte de alto rendimiento que exige disciplina, constancia y fe en uno mismo. Los miedos siempre aparecerán, pero con claridad, preparación y confianza, nada puede detener a quien decide avanzar.