En un entorno cada vez más digital, la protección de los datos personales se ha convertido en un pilar de la confianza, particularmente en el sector asegurador, donde se administra información altamente sensible relacionada con la salud, el patrimonio y la vida financiera de millones de personas. Hoy, la forma en que se resguardan esos datos influye directamente en la credibilidad de las instituciones y en la relación con los asegurados.
La atención sobre este tema va en aumento. Tan solo en 2024, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) registró 3,896 procedimientos y denuncias vinculadas con el uso y resguardo de datos personales en México, una cifra que refleja tanto una mayor vigilancia social como un entorno regulatorio más exigente.
Ante este escenario, las aseguradoras han tenido que replantear su enfoque. En un comunicado de prensa, HDI Seguros destacó que la protección de datos dejó de ser únicamente un cumplimiento normativo para convertirse en un componente central de la experiencia del cliente. Desde la capacitación de los colaboradores hasta el diseño de procesos internos y plataformas tecnológicas, cada decisión incide en la percepción de seguridad y confianza.
El factor humano es uno de los puntos más críticos. Diversos organismos internacionales coinciden en que muchas brechas de información no se originan en fallas tecnológicas, sino en errores derivados del desconocimiento o la falta de conciencia en el manejo de datos. Por ello, la capacitación continua y la claridad en los procesos se han vuelto indispensables dentro de las organizaciones financieras. “La protección de los datos personales es una responsabilidad compartida que se construye todos los días”, señaló Francisco Zavala, director de sistemas TI de la aseguradora.
Este esfuerzo se complementa con políticas internas, lineamientos claros y esquemas de respaldo y continuidad operativa que buscan garantizar que la información esté disponible y protegida ante cualquier eventualidad, sin afectar la operación ni el servicio al asegurado. La infraestructura tecnológica, alineada a buenas prácticas y estándares reconocidos, juega un papel clave en este equilibrio.
En el marco del Día Internacional de la Protección de Datos, el sector asegurador enfrenta un reto permanente: seguir innovando y digitalizando sus servicios sin perder de vista la privacidad de las personas. En un contexto donde la información es uno de los activos más valiosos, proteger los datos personales es, más que una obligación, la base para construir relaciones sólidas y duraderas con los asegurados.