Por: Roberto Shoji Luna Nakachi, Director General del Instituto Mexicano Educativo de Seguros y Fianzas, A. C.
Este año 2026 ha tenido un comienzo brusco, con muchos cambios y sacudidas (sismos en el estado de Guerrero) tanto en México como en el mundo (debilitamiento del derecho internacional). Resulta fascinante, y preocupante al mismo tiempo, ver cómo se modifican las reglas del sistema internacional por aquel país que tardó años en construir dicho sistema con la ayuda de sus aliados. Asimismo, con el fin de la Segunda Guerra Mundial se construyó una estructura basada en lineamientos idealistas como la colaboración entre naciones y los episodios bélicos eran relativamente la excepción a la norma, pero sucedían. Es en esta época donde se consolidó el llamado multilateralismo, aquella forma de interactuar entre los Estados-nación mediante la colaboración y la cooperación, en oposición al unilateralismo que supone la imposición de un país sobre el resto y al aislacionismo que surge cuando un país decide no interactuar con sus pares.
¿Qué tienen de especial los hechos recientes entorno a la política exterior de Estados Unidos? Que representan un alejamiento del sistema multilateral antes mencionado y que, al menos de forma temporal, generan inestabilidad para una serie de diversos temas que dependen precisamente de la colaboración internacional, incluyendo los relacionados con los riesgos globales. Sin duda, Venezuela y Groenlandia son casos para el estudio de los riesgos geopolíticos pero también lo es el anuncio de la retirada de 66 organismos internacionales, de los que 31 son del sistema de Naciones Unidas. La retirada más notable sin duda es de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y las consecuencias que tendrá directa e indirectamente en los riesgos relacionados con este tema.
El sector asegurador desempeña un papel estratégico en las economías modernas al fungir como un mecanismo de transferencia y gestión de riesgos que contribuye a la estabilidad financiera, la continuidad de las actividades productivas y la protección del bienestar social. En países como México, caracterizados por una elevada exposición a riesgos naturales, económicos y sociales, la relevancia del seguro trasciende el ámbito estrictamente financiero para convertirse en un instrumento de política pública y desarrollo económico.
En un entorno global marcado por la intensificación del cambio climático, las guerras comerciales (arancelarias), las disrupciones tecnológicas y la creciente interdependencia entre los mercados, los riesgos que enfrenta el sector asegurador adquieren un carácter sistémico y transfronterizo. En este contexto, la capacidad de los Estados y de los mercados para responder de manera aislada resulta limitada. De ahí que el multilateralismo, la cooperación internacional y las alianzas público-privadas (APP) se consoliden como componentes fundamentales para fortalecer la resiliencia del sector asegurador mexicano. Mediante estos tres mecanismos de colaboración, se examinará su impacto en la gobernanza regulatoria, la transferencia de conocimiento, la innovación financiera y la ampliación de la cobertura de seguros en México. Asimismo, se evaluará su contribución al desarrollo de un mercado asegurador más sólido, inclusivo y alineado con los estándares internacionales.
- El multilateralismo como pilar de la gobernanza aseguradora
En seguimiento a lo antes mencionado sobre el multilateralismo, éste constituye un marco de cooperación institucionalizado mediante el cual los Estados coordinan políticas, intercambian información y establecen estándares comunes para enfrentar problemáticas globales. En el sector asegurador, el multilateralismo ha sido esencial para la construcción de un sistema financiero internacional más estable, transparente y resiliente.
México participa activamente en organismos multilaterales que inciden directamente en la regulación y supervisión del mercado asegurador. Entre ellos destacan la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros (IAIS), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) por mencionar algunos. Estos organismos promueven principios y buenas prácticas que influyen en la arquitectura regulatoria nacional, particularmente en materia de solvencia, gobierno corporativo, gestión de riesgos y protección al consumidor.
La adopción de los Insurance Core Principles de la IAIS ha sido un elemento clave en la modernización del marco regulatorio mexicano, reflejada en la Ley de Instituciones de Seguros y de Fianzas (LISF). Este enfoque, basado en riesgos, fortalece la capacidad del regulador para supervisar de manera preventiva a las instituciones aseguradoras, reduciendo la probabilidad de crisis financieras y protegiendo los derechos de los asegurados.
Desde una perspectiva macroeconómica, el multilateralismo también facilita el acceso a los mercados internacionales de reaseguro, fundamentales para un país altamente expuesto a riesgos catastróficos como huracanes, sismos e inundaciones. La diversificación internacional del riesgo, posibilitada por acuerdos multilaterales y marcos regulatorios armonizados, permite al mercado asegurador mexicano absorber pérdidas de gran magnitud sin comprometer su solvencia. Uno de los ámbitos donde el multilateralismo adquiere mayor relevancia es la gestión de riesgos sistémicos, aquellos que tienen el potencial de afectar simultáneamente a múltiples sectores económicos y regiones geográficas. El cambio climático, las pandemias y las crisis financieras globales son ejemplos paradigmáticos de riesgos que no reconocen fronteras nacionales.
En este contexto, los esquemas multilaterales de financiamiento del riesgo y reaseguro resultan esenciales para países como México. La colaboración con organismos financieros internacionales ha permitido el desarrollo de instrumentos innovadores, como los bonos catastróficos y los seguros paramétricos, que ofrecen liquidez inmediata ante eventos extremos y reducen la presión sobre las finanzas públicas. Un caso exitoso en nuestro país representa la protección, mediante un fideicomiso y un seguro paramétrico, destinado a la conservación de los arrecifes frente a la costa de Quintana Roo.
Estos mecanismos multilaterales no solo fortalecen la capacidad de respuesta ante desastres, sino que también fomentan una cultura de prevención y planeación de largo plazo. Al incorporar métricas objetivas y modelos de riesgo avanzados, contribuyen a una asignación más eficiente de recursos y a una mayor disciplina fiscal.
- La cooperación internacional como motor de fortalecimiento institucional
La cooperación internacional complementa al multilateralismo al enfocarse en el intercambio de conocimiento, la asistencia técnica y el fortalecimiento de capacidades institucionales. En el sector asegurador mexicano, esta cooperación ha sido fundamental para elevar los estándares técnicos y profesionales del mercado.
A través de programas de capacitación, misiones técnicas y convenios bilaterales, México ha incorporado mejores prácticas internacionales en áreas clave como la supervisión basada en riesgos, la gestión actuarial, el análisis de solvencia y la regulación prudencial. Estas iniciativas han permitido a la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) adoptar metodologías más sofisticadas y alineadas con los estándares globales.
La cooperación internacional también ha sido crucial para el desarrollo de capacidades en materia de riesgos emergentes, particularmente aquellos asociados al cambio climático y a la digitalización. El intercambio de experiencias con otros países ha facilitado la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en la gestión de riesgos aseguradores, así como el diseño de productos que incentivan prácticas sostenibles.
Un aspecto central de la cooperación internacional es la transferencia de conocimiento y tecnología. En el sector asegurador, esta transferencia se traduce en la adopción de modelos avanzados de análisis de datos, inteligencia artificial y herramientas actuariales que permiten una mejor evaluación del riesgo y una tarificación más precisa.
Para el mercado mexicano, la colaboración con aseguradoras, reaseguradoras y centros de investigación internacionales ha sido determinante en el desarrollo de seguros especializados, como los seguros agrícolas indexados, los microseguros y los seguros paramétricos. Estos productos, adaptados a las características socioeconómicas del país, contribuyen a reducir la vulnerabilidad de sectores históricamente excluidos del sistema financiero y con ello, trabajar en la reducción de la brecha de asegurabilidad. Asimismo, la cooperación internacional ha impulsado la profesionalización de los intermediarios de seguros (agentes, asesores, brokers, etc), quienes desempeñan un papel clave en la distribución, asesoría y educación financiera. El acceso a certificaciones, estándares éticos y programas de formación internacional fortalece su capacidad para ofrecer soluciones integrales y alineadas con las mejores prácticas globales.
- Alianzas público-privadas: un instrumento para la inclusión y la resiliencia
Las alianzas público-privadas representan un mecanismo eficaz para movilizar recursos, compartir riesgos y ampliar el alcance del seguro en economías emergentes. En México, donde la penetración del seguro sigue siendo baja en comparación con países de la OCDE, las APP se han convertido en una herramienta estratégica para cerrar brechas de protección.
En el ámbito de los seguros catastróficos, las APP permiten asegurar infraestructura pública, activos estratégicos y programas sociales, reduciendo la exposición fiscal del Estado ante desastres causados por fenómenos naturales. Estos esquemas combinan la capacidad técnica y financiera del sector privado con el mandato social y regulatorio del sector público, generando soluciones más eficientes y sostenibles. Por otro lado, las APP han sido fundamentales para el desarrollo de seguros sociales y de interés público, como los seguros agrícolas, de salud y de vida orientados a poblaciones de bajos ingresos como los llamados seguros inclusivos. Mediante subsidios focalizados, esquemas de coaseguro y marcos regulatorios adecuados, estas alianzas fomentan la inclusión financiera y fortalecen la resiliencia económica de los hogares.
La articulación entre multilateralismo, cooperación internacional y alianzas público-privadas posiciona al sector asegurador como un actor clave en el desarrollo económico de México. Al facilitar la transferencia de riesgos, el seguro incentiva la inversión, la innovación y el emprendimiento, contribuyendo al crecimiento económico y a la estabilidad social. Además, un mercado asegurador sólido reduce la necesidad de intervenciones fiscales ex post ante desastres, permitiendo al Estado destinar recursos a políticas públicas de largo plazo. En este sentido, el seguro se convierte en un complemento esencial de la política económica y social.
Para los intermediarios de seguros, este entorno colaborativo abre oportunidades significativas en áreas como la estructuración de APP, la asesoría en gestión integral de riesgos y el diseño de soluciones especializadas para sectores estratégicos. Su papel como enlace entre el sector público, el sector privado y los asegurados resulta cada vez más relevante. En un mundo caracterizado por riesgos crecientes, complejos e interconectados, el multilateralismo, la cooperación internacional y las alianzas público-privadas constituyen pilares indispensables para el fortalecimiento del sector asegurador en México. Estos mecanismos permiten enfrentar desafíos estructurales, mejorar la resiliencia financiera y ampliar la protección económica de la sociedad.
La experiencia mexicana demuestra que la cooperación entre actores nacionales e internacionales no solo fortalece la estabilidad del mercado asegurador, sino que también contribuye al desarrollo económico sostenible y a la reducción de la vulnerabilidad social. Profundizar estas formas de colaboración será esencial para consolidar un sector asegurador moderno, inclusivo y alineado con las mejores prácticas internacionales.
En este contexto, el sector asegurador mexicano tiene la oportunidad y la responsabilidad de posicionarse como un aliado estratégico del desarrollo, articulando esfuerzos públicos y privados para construir una economía más resiliente, equitativa y preparada para los riesgos del siglo XXI. Los tres mecanismos de colaboración descritos en realidad se aplican para casi cualquier actividad humana; para el sector asegurador mexicano es fundamental comprender su funcionamiento ya que los compromisos adquiridos por los países se plasman en tratados internacionales mediante negociaciones institucionales (multilateralismo), estos países establecen canales colaborativos (cooperación internacional) y quienes ejecutan lo acordado en su mayoría son actores diversos (alianzas público-privadas).
Por estas razones, es de vital importancia que los intermediarios conozcan el funcionamiento de estos mecanismos colaborativos, de dónde surgen, qué compromisos adquiere el Estado mexicano y sus contrapartes, cuál es el ámbito en donde puede participar el sector privado, etc. Es aquí donde una adecuada capacitación puede ser clave para que el intermediario no solo adquiera los conocimientos, también desarrolle competencias que lo lleven a vincular estos mecanismos con los stake holders con los que interactúa a favor de sus clientes para brindarles una adecuada protección.
El momento histórico que nos toca presenciar debe llevarnos a reflexionar sobre la urgencia de abandonar y debilitar estos mecanismos frente a los intereses de un país hegemónico o si se profundizan y fortalecen para brindar mayor certeza, transparencia, confianza y viabilidad a todo el sistema financiero, incluyendo el subsistema de los seguros que está comprobado, contribuye al desarrollo de las sociedades dada su naturaleza de protección financiera frente a sucesos que ponen en riesgo el progreso y bienestar individual y colectivo.