Los padecimientos respiratorios continúan posicionándose como una de las principales amenazas para la salud en México. De acuerdo con la Dirección General de Epidemiología, durante la temporada de influenza estacional 2024-2025 se registró un incremento de 2.6 por ciento en las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) y de 6.6 por ciento en los casos de neumonía y bronconeumonía, en comparación con el mismo periodo del año anterior, lo que confirma una mayor presión sobre los servicios de salud durante los meses de otoño e invierno.
Esta tendencia también se refleja en la atención médica privada. Datos proporcionados por el doctor Juan Camilo Lozano, gerente de Planeación Salud en AXA México, destacan que las clínicas de atención primaria de la aseguradora indican que, entre 2022 y 2024, las consultas por enfermedades respiratorias aumentaron hasta 70 por ciento durante los meses más fríos del año (de octubre a enero) frente al resto del calendario. Enero concentró el mayor nivel de demanda, con más de 8,600 casos atendidos. En los últimos tres años, estas clínicas han detectado más de 50,000 casos relacionados con padecimientos respiratorios.
Entre los diagnósticos más comunes se encuentran el resfriado común, la faringitis aguda y COVID-19, enfermedades que, de no atenderse oportunamente, pueden derivar en complicaciones graves. Especialistas advierten que estos cuadros no solo representan un riesgo para la salud, sino también un impacto económico relevante, ya que muchos casos requieren hospitalización. En el ramo de Gastos Médicos Mayores, se han registrado complicaciones respiratorias con costos que superaron el millón de pesos en 2025.
Durante la temporada invernal, tanto la frecuencia como el costo de estos padecimientos se incrementan de forma significativa. Según cifras de AXA, el número de casos aumentó 30 por cienti y el costo promedio 38 por ciento en los meses de clima frío. Trastornos de la nariz y senos paranasales, enfermedades crónicas de las amígdalas y distintos tipos de neumonía presentan costos promedio superiores a los 170,000 pesos, mientras que la atención hospitalaria por COVID-19, aunque menos frecuente, aún supera los 184,000 pesos por caso, lo que refuerza la importancia de la prevención y la atención temprana.