Genuario Rojas M. – @GenuarioRojas

Conocí a Jorge Orozco Lainé allá por 1979, cuando comencé a escribir sobre seguros y fianzas, y ahora, a sus 90 años, 60 de ellos en el mundo afianzador, platicamos con él, previo al homenaje que se le rindió durante una comida organizada por la Oficina de Vinculación de Garantías, A.C. (OVG).

De entrada, el decano de la actividad en funciones, en estos tiempos consejero delegado de Fianzas y Cauciones Atlas, hace un llamado a la unidad de todas las compañías del sector para afrontar los desafíos comunes: un sector unido, recalca, es capaz de lograr mejores resultados.

Recuerda que allá por 1940, el sector afianzador de entonces logró detener disposiciones que afectarían a las compañías del ramo, disposiciones que tenían como fondo un desconocimiento, de parte de las autoridades, de qué trataba el instrumento y de cómo funcionaba en la práctica.

La falta de unidad y comunicación de las empresas de garantías es una invitación a reflexionar, si bien Orozco Lainé tiene presente que el sector afianzador está lejos de ser el mismo de antes; sin embargo, dadas las condiciones actuales y futuras, mantener la unidad de las empresas resultaría clave.

Jorge Orozco Lainé es un personaje reconocido en México y el mundo, al haber presidido no sólo organismos locales representativos de las fianzas, sino también la Asociación Panamericana de Fianzas, entidad fundada en 1972.

Hoy, como otros ámbitos de los negocios, el de las fianzas enfrenta condiciones que constituyen retos que, al margen de que cada compañía resuelva los particulares, induce a lograr que haya un organismo sólido que represente a todas.

Como ocurrió en 1940, hoy las fianzas viven los efectos de algunas decisiones gubernamentales que podrían revelar una falsa idea con relación a lo que son.. La fianza es, nos lo recuerda el veterano afianzador, un contrato accesorio. Bien suscrita y cumplido el contrato principal, todo está bien.

Por supuesto, hay cosas que examinar; por ejemplo, explica, cada compañía debe revisar si a la hora de tener que pagar, porque un fiado incumplió, hay que pagar lo que se tenga que pagar sin oposición. Puede que la velocidad no sea el signo de la respuesta, pero sí debe procurarse una mayor agilidad para responder las obligaciones.

Un cambio de percepción favorable hacia las fianzas habrá que producirlo, reconociendo cada una de las compañías sus fallas y determinar los caminos a seguir sin caer en “la creatividad de angustia”, pues si bien es cierto que la gente quiere un producto barato, este no se puede tener si no se tienen garantías.

En fianzas, las garantías, las contragarantías, se pueden identificar a fondo y la afianzadora decidirá si sí puede otorgarlas, para en su caso diseñarlas y administrarlas; “lo que debemos hacer es convencernos de que cuando no debemos dar una fianza, no darla, y no buscar cómo darla cuando no debemos darla”, advierte.

Desde su experiencia, no es la fianza la que en ocasiones falla, sino la persona; los criterios de las empresas están ahí, aunque hoy no todos conocen los de las demás empresas, mexicanas unas y filiales otras, lo que sí ayudaría si se entendiera que todas las empresas deben subsistir, que todas merecen ganar. Identificar las pequeñas y grandes fallas ayudaría a que el sector mejorara, puntualiza.

“Yo no sé a fondo qué pasó con el Titanic, pero estoy seguro de que, si hubieran sido más ordenados, se hubieran ahogado menos personas”, expresa quien reitera la conveniencia de actuar con humildad para hacer lo que se debe hacer y detenernos y no hacer lo que no debemos hacer”.

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