La incertidumbre financiera ya alcanza a millones de trabajadores en México, donde siete de cada 10 temen no tener recursos suficientes para su retiro, según The 2023 Financial Literacy and Access Study, mientras que 30 por ciento de los hogares se endeuda cada mes para cubrir gastos básicos. Esta realidad se agrava con un sistema de pensiones que ofrece tasas de reemplazo de apenas 30 a 50 por ciento del último salario, muy por debajo del 70 u 85 por ciento recomendado por la OCDE para garantizar un retiro digno.
Para las empresas, este contexto representa un riesgo organizacional: la falta de previsión puede afectar la estabilidad financiera del talento clave y aumentar la rotación. Por ello, los esquemas de ahorro para el retiro se han convertido en una herramienta estratégica dentro de los planes de compensación.
En este sentido, Remigio Noriega Rocha, subdirector de Desarrollo de Nuevo Negocio de Eikos, consultoría especializada en gestión de riesgos, destacó la importancia de utilizar los incentivos fiscales de la Ley del ISR para impulsar un ahorro de largo plazo.
Asimismo, recordó que estos mecanismos están subutilizados. “El Artículo 151 permite deducir hasta 5 UMAs anuales —más de 206,000 pesos— destinados al retiro. Para alguien que gana 400,000 pesos al año, esto puede representar más de 12,000 pesos de ahorro fiscal inmediato”, señaló.
Estos beneficios se complementan con los artículos 185 y 93, que ofrecen alternativas para distintos perfiles de contribuyentes. Eikos recomienda evaluar un plan integral de inversión diversificada que aproveche estos incentivos. “El objetivo es que las personas incrementen su pensión y superen el límite del 30 por ciento del último salario. Es alarmante que la mayoría aún no aproveche estas estrategias”, agregó Noriega.