Por Fernando C. de la Torre
Más allá de vender seguros: proteger lo que verdaderamente importa
“La mejor manera de predecir el futuro es crearlo.” – Peter Drucker
En seguros, nuestro rol como asesores de riesgos va mucho más allá de colocar pólizas. Somos responsables de ayudar a nuestros clientes a construir un escudo financiero que cubra todas sus exposiciones. Para lograrlo, debemos considerar la integralidad de los riesgos: bienes, personas, responsabilidades y nuevas amenazas emergentes.
- Bienes tangibles: proteger lo que se puede reparar
Los activos físicos como autos, casas o negocios son los primeros riesgos que los asegurados buscan cubrir.
- Los seguros de daños o autos resarcen el daño económico y permiten reponer o reparar el activo afectado.
- Aunque importantes, estos siniestros rara vez son catastróficos si hay cobertura adecuada.
Nuestro papel es garantizar que las pólizas cuenten con coberturas correctas, sumas aseguradas suficientes y un respaldo oportuno al momento de un siniestro.
- Bienestar familiar y de colaboradores: proteger lo irremplazable
El segundo pilar es la vida y salud.
- En familias, buscamos que ante enfermedad o accidente, accedan a atención médica sin arruinarse.
- En empresas, los seguros de gastos médicos colectivos y accidentes garantizan la continuidad operativa.
- Los seguros de vida aseguran estabilidad económica aun ante la pérdida de quien genera ingresos.
Estos riesgos son profundamente personales y muchas veces financieramente catastróficos
- Responsabilidad ante terceros: protegerse de lo imprevisto
Todos estamos expuestos a causar daños a terceros, ya sea por un accidente, incendio o error profesional.
- Estos eventos pueden generar reclamaciones millonarias.
- El seguro de responsabilidad civil evita que un accidente se convierta en desastre financiero.
Aquí, nuestra labor es anticipar escenarios y diseñar soluciones. No se trata solo de responder ante un reclamo, sino de prevenirlo desde el análisis del riesgo.
Hacia una asesoría integral
Muchos agentes inician en seguros de vida. Es fundamental, pero el verdadero valor surge al ampliar la visión.
Conocer salud, autos, daños, responsabilidad civil y riesgos emergentes (como cibernéticos) permite dar un servicio 360°.
El cliente espera de nosotros una mirada completa de sus vulnerabilidades. Y no sólo eso; espera empatía, claridad y seguimiento cercano.
La formación, clave para evolucionar
El aprendizaje no termina con la cédula. Debemos capacitarnos constantemente:
- Aseguradoras: ofrecen herramientas y entrenamientos.
- Instituciones como IMESFAC o Soy Agente Actualizado: programas para profesionalizarnos.
- Asociaciones como AMASFAC: comunidad y actualización.
Un asesor de excelencia nunca deja de aprender y aplica ese conocimiento en beneficio de sus clientes. La actualización no es opcional: es parte de nuestra responsabilidad profesional.
Crecer con propósito: proteger en 360°
Ser agente no es solo vender pólizas. Es comprender, anticipar y gestionar los riesgos de quienes confían en nosotros.
- Capacítate continuamente
- Ofrece soluciones integrales
- Acompaña a tus clientes en cada etapa
Con nuestro trabajo, ayudamos a personas y empresas a enfrentar lo inesperado sin perder su bienestar ni su futuro. Y eso, en esencia, es construir confianza a largo plazo.
¿Estás viendo solo una parte del riesgo, o estás listo para ofrecer protección integral?