**DE CERO A 100®

El empresario como atleta de alto rendimiento**

“Si eres persistente, lo conseguirás.
Si eres constante, lo mantendrás.”

— Harvey McKay

Por: Alejandra Fernández

Emprender no es un camino romántico, aunque muchas veces así nos lo vendan. Y en el sector de los seguros —como en cualquier otro— ser empresario es un arte complejo que se aprende más en la cancha que en los libros, se aprende dia a dia viviéndolo siempre de una forma diferente.

Pensando en retrospectiva, puedo decirlo con total claridad: ha valido mucho la pena tomar la decisión de ser empresario. No porque haya sido fácil, sino precisamente porque no lo ha sido. No recuerdo haber conocido a un empresario que viva una vida completamente plácida. Cada día trae nuevos retos, decisiones incómodas, preocupaciones que no se apagan al terminar el horario laboral y escenarios que pueden cambiar el rumbo del negocio en cuestión de horas.

Montar una oficina en forma fue uno de los pasos más desafiantes de mi vida profesional. La renta, los sueldos, los gastos fijos… compromisos que no saben  de meses buenos o malos. A eso se suma la incertidumbre de cada renovación de póliza, la presión constante de dar un servicio extraordinario y esa pregunta silenciosa que aparece muchas noches: ¿habremos respondido correctamente a nuestro cliente?¿Que mas puedo hacer diferente para seguir creciendo?

Cada día es distinto. Cada día exige algo nuevo de ti.

Aun así, volvería a elegir este camino

Y aquí viene una verdad que quiero compartirte con total honestidad: aun con todo el día a día, sigo pensando que sí vale la pena emprender. Incluso en los días pesados. Incluso cuando las cosas no salen como las planeaste. Incluso cuando el cansancio se acumula, Incluso cuando las lagrimas corren por tu cara de estrés, de cansancio o de tristeza.

Porque también están esos momentos que no siempre se cuentan. Cuando logras cubrir la nómina en un mes complicado. Cuando resuelves un conflicto que parecía imposible. Cuando das una noticia que sabes que va a cambiar la vida de un asegurado y su familia, cuando sabes que con tu día a día das tranquilidad financiera y posibilidades infinitas de tranquilidad.

Esos instantes no aparecen en los estados financieros, pero esos momentos son los que en tu estado de resultados compensan de una manera humana tu labor diaria y justo ahí la balanza general da a tu favor en tu vida y en tus números, es ahí viendo estos momentos que  son los que confirman que la decisión fue correcta. Son los que te recuerdan por qué empezaste cuando hubiera sido más fácil no hacerlo.

De Cero a 100®: más que una meta, una mentalidad

El año pasado decidí ponerle nombre a mi propio proceso: De Cero a 100®. No como una frase atractiva, sino como una filosofía personal de trabajo, crecimiento y resiliencia.

Tenía tres metas que, siendo honesta, parecían inalcanzables. No fue magia ni suerte. Fue claridad absoluta sobre lo que quería lograr, enfoque diario y la decisión firme de seguir avanzando incluso cuando el ánimo no acompañaba.

Paso a paso, con disciplina y constancia, llegué a lugares que antes veía lejanos. Y pude comprender  algo clave: muchas veces lo que nos frena no es la meta, sino cómo la estamos viendo.

El empresario como atleta de alto rendimiento

Hoy estoy convencida de algo: ser empresario es un deporte de alto rendimiento.

Como cualquier atleta, entrenamos todos los días, incluso cuando no tenemos ganas. Cuidamos nuestra salud, aprendemos a manejar la presión, sacrificamos viajes, fiestas o descanso por trabajo, y mantenemos la mente enfocada en la meta.

No se trata solo de resistir, sino de prepararse. Porque la satisfacción de lograrlo —de llegar a tu propio “100”— compensa cada sacrificio hecho en silencio.

Metas, números y enfoque

Uno de los aprendizajes más valiosos que me ha dejado este camino es que las grandes metas se vuelven alcanzables cuando las dividimos en objetivos pequeños y medibles.

No es lo mismo decir “quiero vender un millón” que preguntarte ¿cuánto debo vender cada semana para lograrlo? Cuando conviertes un sueño grande en números diarios, el camino se vuelve claro y manejable.

Cuando inicio algo nuevo, mi pensamiento es simple pero poderoso: puedo lograrlo, y si soy constante, puedo sostenerlo.

Conclusión: Entre Números y Sueños

Ser empresario no es un camino sencillo. Es exigente, retador y muchas veces agotador. Pero visto en retrospectiva —y vivido en el presente— puedo decirlo con certeza: sí vale la pena emprender.

Vale la pena porque nos transforma. Porque nos obliga a crecer. Porque convierte sueños en realidades y metas lejanas en logros concretos.

De Cero a 100® no es velocidad, es proceso. No es suerte, es constancia. No es perfección, es disciplina diaria.

Paso a paso, entre números y sueños, sigamos avanzando.

Si hoy estás leyendo esto y te sientes cansado, presionado o incluso dudando de tu decisión de emprender, quiero decírtelo de frente: es normal. Todos los que hemos elegido este camino hemos pasado por ahí.

Pero también quiero que sepas algo más importante: si haces una pausa, miras hacia atrás y reconoces todo lo que has construido —aun con errores, tropiezos y días difíciles— te darás cuenta de que sí ha valido la pena. Y que sigue valiéndola.

Emprender no se trata de no caer, sino de decidir levantarte todos los días con la convicción de seguir avanzando. No se trata de llegar rápido, sino de llegar preparado. De pasar de cero a 100®, paso a paso, con enfoque, disciplina y constancia.

Si eres agente de seguros, recuerda esto: tu trabajo impacta vidas. Lo que haces importa, incluso cuando no siempre se ve de inmediato. Y si estás pensando en emprender, comprende  que el miedo no desaparece, pero la satisfacción de construir algo propio lo supera.

Hoy, la decisión no es si el camino es fácil.
La decisión es si estás dispuesto a seguir recorriéndolo.

Y si lo estás, entonces sigue. Entrena. Ajusta. Aprende y CREE
Porque entre números y sueños, todavía hay mucho por construir.

Deja un comentario