Tu ramo más rentable es el que menos trabajas

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Raymundo Chapa

Si te pregunto cuál es tu negocio principal, probablemente me dices Autos. Es lógico. Es lo que más cotizas, lo que más vendes, lo que más te ocupa el día. 

Probablemente tu operación entera está organizada alrededor de Autos: tus aseguradoras, tu equipo, tu rutina diaria. Es tu ramo, el que conoces con los ojos cerrados.

Pero desde SeguTrends procesamos cotizaciones tanto de Autos como de Gastos Médicos Mayores (cotizamos con hasta 18 aseguradoras de GMM en tiempo real) y lo que vemos en los datos no confirma lo que la mayoría de los agentes asume.

Autos es tu ramo de mayor volumen, pero no es tu ramo de mayor valor.

La diferencia que nadie te mostró con números

Compara estos tres datos entre un seguro de Autos y uno de GMM:

  • Prima promedio: La prima de un GMM Individual puede ser 3 a 5 veces mayor que la de un auto. En pólizas familiares, la diferencia se multiplica.
  • Comisión: La comisión porcentual en GMM tiende a ser mayor que en Autos, y como se aplica sobre una prima más alta, la diferencia en pesos es significativa. Una póliza de GMM puede generar la comisión de varias pólizas de Autos.
  • Retención: El cliente que tiene GMM contigo se va menos. Cambiar de agente en GMM implica riesgo de preexistencias, períodos de espera, ajustes de cobertura. En Autos, el cliente cambia sin fricción, sólo compara precio y en GMM irse tiene costo real.

Entonces, ¿por qué un agente dedicaría 80 por ciento de su tiempo al ramo que menos prima tiene, menos comisión genera y menos retiene?

La razón es más simple de lo que crees

No es que no te interese GMM. No es que no sepas que es buen negocio. Es que cotizarlo manualmente es aún más pesado que cotizar Autos.

En Autos ya sabes lo que se siente: capturar los mismos datos en cada portal, 40-45 minutos por cotización completa. En GMM es peor. Más variables (edad de cada asegurado, preexistencias, coberturas específicas, deducibles diferenciados, coaseguros). Más aseguradoras con portales diferentes y más combinaciones posibles.

Cotizar un GMM Familiar en 4 o 5 aseguradoras manualmente puede tomar horas. Entonces haces lo que cualquiera haría: reservas GMM para los casos que “valen la pena”, es decir, un cliente que lo pide explícitamente. 

Un caso de un cliente que sabes que puede pagar una prima alta, una renovación grande y el resto del tiempo tu energía va a Autos porque es lo que puedes mover.

Y esa decisión tiene toda la lógica operativa del mundo. Si cotizar GMM toma 3 veces más tiempo que cotizar Autos, es racional priorizar Autos; sin embargo, el problema no es tu lógica es que esa lógica te está costando el ramo más rentable de tu cartera.

Lo que pasa mientras tú cotizas Autos

Mientras tú le dedicas el día a Autos, tus clientes que necesitan GMM están haciendo una de tres cosas.

Unos están comprando GMM con otro agente. Nunca te dijeron “oye, compré Gastos Médicos con alguien más”, simplemente lo hicieron. Y ese otro agente ahora tiene una relación con tu cliente que tú no tienes.

Otros están comprando directo con la aseguradora. Un plan básico, sin asesoría, porque nadie les presentó opciones.

Y otros simplemente no tienen GMM. No porque no lo necesiten, sino porque nadie se los ofreció de manera que entendieran su valor.

En los tres casos, hay ingreso que ya estaba en tu cartera con clientes que ya te conocen y confían en ti y que se fue a otro lado o no se materializó. No porque no pudieras ganarlo, sino porque tu operación no te deja llegar a él.

Volumen no es valor

El agente que tiene 200 clientes de Autos y 10 de GMM puede estar ganando menos que el que tiene 100 de Autos y 50 de GMM. No porque trabaje menos sino porque trabaja en el ramo equivocado.

Y lo más importante es que ese agente con 50 clientes de GMM tiene una cartera más sólida. Sus clientes se van menos, su ingreso es más predecible, sus renovaciones son más estables y cada cliente con GMM es más caro de perder para el cliente y para el competidor que quiera quitárselo.

El agente que sólo vende Autos tiene muchos clientes, pero cada uno cuelga de un hilo: una diferencia de precio de 500 pesos y se va. El agente que vende Autos y GMM tiene clientes que están con él por razones que van más allá del precio.

Lo que ya no puedes dejar de ver

A partir de hoy, cada vez que digas “mi fuerte es Autos,” vas a saber que eso puede significar dos cosas muy diferentes: una decisión estratégica o una limitación operativa disfrazada de estrategia.

Y cada vez que veas a un cliente tuyo de Autos que no tiene GMM contigo, vas a saber que ahí hay ingreso que no estás tocando, un ingreso que es más grande, más estable y protegido que el que ya tienes con él en Autos.

Lo que esto abre

Pero GMM es sólo el ejemplo más visible. ¿Cuántos de tus clientes sólo tienen un producto contigo? ¿Cuántos tienen auto y nada más? Cada uno de ellos es un cliente incompleto y cada cliente incompleto es una relación que cuelga de un sólo hilo. Un hilo que cualquier competidor puede cortar con una oferta de precio.

El agente que empieza a medir su cartera no por cuántos clientes tiene sino por qué tan profunda es cada relación, descubre algo que no esperaba: el crecimiento que buscaba afuera ya existía adentro. No necesita más clientes, necesita más de cada cliente.

Y eso cambia la pregunta de ¿cómo consigo más prospectos? a una mucho más poderosa: ¿cuánto de lo que ya tengo no estoy aprovechando?

Las opiniones expresadas en los artículos firmados son las de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de El Asegurador.

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