Por: César Rojas Rojas, CEO de El Asegurador

Estoy seguro de que no soy únicamente yo quien ha sentido que los primeros seis meses del año han pasado volando. El ritmo de trabajo al cual estamos sometidos y la enorme cantidad de información a la cual estamos expuestos nos hace sentir que estamos en una montaña rusa de la cual no hay forma de bajar. 

Las labores cotidianas, además de la búsqueda por siempre generar algo más que pueda ayudarnos a crecer tiene el riesgo de encerrarnos en una dinámica en la cual la actividad es la reina y poco dedicamos al tema de la planificación. Saber qué vamos a hacer, pero igualmente importante el saber que no vamos a hacer. 

En El Asegurador tuvimos en Julio nuestra sesión de planeación 2027 con todos los integrantes del equipo. Sí, es necesario hacerlo ya con más de cinco meses de anticipación para poder estar listos en los momentos clave en los cuales las empresas diseñan sus actividades del año siguiente y abren los presupuestos para lograrlo.

Y hacer un alto en estas circunstancias es complicado. Ahora mismo, además de las ediciones quincenales de El Asegurador, preparamos la versión Latam para el Congreso de Aseguradores de Centroamérica, Panamá y el Caribe que se celebrará en San Pedro Sula en Septiembre; estamos a tope con la preparación de BEYOND, el encuentro del sector para ver al futuro que haremos en octubre y nos preparamos para la temporada de eventos de cierre de año que suelen copar nuestras agendas. 

Por eso era importante encontrar dos días para hace un alto total y pensar qué de aquello que realizamos nos lleva un paso o dos hacia nuestra misión de comunicar para transformar al Seguro. Analizamos como es usual qué estamos haciendo bien, qué áreas de oportunidad tenemos, qué vemos como tendencias en el mercado y qué factores pueden ser una amenaza para nuestros planes y, por supuesto, que nos enfocamos en aquello que podemos efectivamente controlar. 

Parece un ejercicio de “Administración I” en la Universidad, pero cuando estás en medio del caos y la actividad diaria, volver a esta sencilla base da por lo menos un respiro y pone las cosas en perspectiva. ¿Dónde hemos estado dejándonos llamar por el canto de las Sirenas? ¿Qué cosas estamos haciendo solo por hacer? ¿Cuáles proyectos están impulsados por el ego y la necesidad de demostrar algo? ¿Qué iniciativas surgieron de suponer que hay una necesidad en el mercado que termina siendo inexistente? ¿Qué proyectos surgieron de una sana práctica de innovar, pero que simplemente no han tomado tracción?

Vale la pena hacerse esas preguntas seriamente. Uno de nuestros colaboradores tiene una sección favorita llamada “el cementerio de proyectos”, que surgió hace un par de años con la idea de enterrar todo aquello que simplemente no está funcionando. Esta práctica es dura, porque obliga a “desenamorarte” de ideas que simplemente sonaron bien en su momento, pero que no pudieron adaptarse a la realidad, ya sea por la manera en la que las abordamos o porque simplemente nunca tuvieron la menor oportunidad. 

Detenerse a planificar nos recuerda volver a enamorarnos del problema, no de nuestras soluciones. De analizar qué salió bien para repetirlo y qué ha salido mal y dejarlo de una buena vez. Lo que pudiera parecer “rendirse” solamente significa replantearse. Volver a pensar las formas, los caminos, los aliados, los mercados… pero no desistir de la idea de crear para cumplir nuestra misión.

Seguramente estrás en las próximas semanas pensando en hacer un alto para fijar tus objetivos y planes para 2027. Este ejercicio ya no puede esperar a diciembre, porque ya irías tarde. Es tan importante cerrar 2026 como saber exactamente qué vas a hacer a partir del primer día hábil del próximo año. 

Hacer un alto total, aunque sea un par de días, podría tener muchas más ventajas que trabajar frenéticamente hasta cerrar el año. Por lo menos en mi experiencia nos dio aire nuevo, descanso (aunque fueron dos jornadas de trabajo, salimos de la rutina) y una perspectiva de lo mucho que sí se hace bien. Te invito a ser proactivo y detenerte a pensar. 

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