Gasto básico absorbe 86 % del ingreso familiar

Por: Alma G. Yáñez Villanueva @pea_alma

El encarecimiento de los gastos indispensables está reduciendo la capacidad de ahorro y la estabilidad financiera de los hogares mexicanos. Actualmente, 86 por ciento del ingreso mensual de las familias se destina a alimentación, vivienda y servicios básicos, lo que deja apenas un 14 por ciento disponible para cubrir deudas, colegiaturas, ahorro y otros compromisos financieros, de acuerdo con el estudio El ecosistema de supervivencia financiera del consumidor mexicano, corte al 2Q, de Research Land.

El análisis muestra que la presión económica es mayor entre las personas de 36 a 45 años, quienes destinan el 55 por ciento de sus ingresos únicamente a la canasta básica, así como en los hogares de niveles socioeconómicos C y C+, donde la manutención representa un 52 por ciento del gasto mensual. Además, 79 por ciento de los mexicanos incrementó la proporción de sus ingresos destinada al pago de servicios y deudas, mientras que un 72 por ciento reportó aumentos en el costo de la renta o la hipoteca, un escenario que coincide con el mayor nivel de morosidad hipotecaria registrado en cuatro años, según datos del Banco de México.

El deterioro del poder adquisitivo también está modificando los hábitos de consumo. El 81 por ciento de los encuestados percibió incrementos de doble dígito en el costo de la despensa, por lo que el 74 por ciento optó por sustituir marcas líderes por alternativas más económicas. Asimismo, 86 por ciento identificó aumentos en el precio de proteínas como huevo, carne y pollo. Pablo Levy, director general de Research Land, afirmó que el presupuesto familiar ha perdido flexibilidad, ya que la mayor parte del ingreso está comprometida antes de que los hogares puedan decidir cuánto ahorrar, invertir o consumir.

Las dificultades para generar patrimonio también se reflejan en las finanzas personales. Aunque el 81 por ciento de los mexicanos considera prioritario ahorrar, solo 42 por ciento lo consigue de forma constante; el 39 por ciento lo hace de manera intermitente y el 8 por ciento apenas logra cubrir sus necesidades básicas. Ante esta presión, cuatro de cada 10 personas buscaron ingresos adicionales para enfrentar sus gastos fijos y uno de cada cuatro recurrió a sus ahorros para mantener su nivel de consumo. Para Levy, el ahorro dejó de ser únicamente una meta financiera y se convirtió en un indicador de la capacidad real de las familias para construir patrimonio en un entorno de creciente incertidumbre económica.

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