Trazabilidad en seguros: que cada caso pueda contar su propia historia

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Por: Angélica Reséndiz Camargo, Experta en procesos de negocio y operativos

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En una industria donde una llamada, una fecha o un acuerdo pueden cambiar el resultado de una negociación o un siniestro, documentar no es burocracia: es parte del servicio.

Recorriendo el camino del cliente: 

1. Desde la prospección.
¿De dónde llegó el prospecto? ¿Quién hizo el primer contacto? ¿Qué necesidad manifestó? ¿Qué información entregó? ¿Qué se prometió? Muchas veces la trazabilidad comienza a perderse incluso antes de que exista una póliza.

2. Durante el proceso comercial.
Aquí se vuelve todavía más importante. ¿Cuándo se solicitó la cotización? ¿A qué aseguradoras se presentó? ¿Quién respondió? ¿Quién declinó y por qué? ¿Qué condiciones fueron negociadas? ¿Qué opción se presentó finalmente al cliente?

Porque un cuadro comparativo muestra el resultado, pero la trazabilidad explica cómo llegamos a ese resultado.

3. En la operación y emisión.
Una vez ganado el negocio, la historia no debería comenzar nuevamente. Comercial, técnico y operación deberían poder seguir el mismo hilo: qué solicitó el cliente, qué aceptó, qué se pidió emitir, qué emitió la compañía, qué se validó y finalmente qué se entregó.

Cada vez que un proceso cambia de manos sin contexto, la organización vuelve a empezar.

Y eso cuesta tiempo, genera reprocesos y, peor aún, puede terminar impactando al cliente.

4. En siniestros.
Probablemente aquí es donde la ausencia de trazabilidad se vuelve más evidente y costosa.

¿Cuándo avisó el cliente? ¿Cuándo notificamos a la aseguradora? ¿Qué documentación solicitó el ajustador? ¿Cuándo la entregamos? ¿Qué quedó pendiente? ¿Qué se acordó en una llamada? ¿Cuánto tiempo lleva sin movimiento y por qué?

Cuando un siniestro lleva 30, 60 o 180 días abierto, no debería ser necesario reconstruirlo buscando correos aislados o preguntando “¿te acuerdas qué pasó con este caso?”. El expediente debería poder responderlo.

La trazabilidad no significa documentar absolutamente todo ni llenar sistemas por llenar sistemas.

Significa conservar la información suficiente para responder cinco preguntas:

¿Qué pasó? — ¿Cuándo? — ¿Quién intervino? — ¿Qué se acordó? — ¿Qué sigue?

Eso conecta perfecto con procesos, servicio, continuidad operativa y experiencia del cliente.

La trazabilidad no debería existir para que una auditoría encuentre evidencia. Debería existir para que la operación funcione mejor aun cuando nadie esté auditando.

En seguros trabajamos con vigencias, compromisos, condiciones, documentación, tiempos de respuesta y decisiones que pueden tener consecuencias económicas importantes. Por eso, una operación madura no debería depender de la memoria de las personas.

Las personas pueden cambiar. La historia del cliente no debería perderse con ellas.

Las opiniones expresadas en los artículos firmados son las de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de El Asegurador.

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