El pago del siniestro: el verdadero momento de la verdad

Reflexiones
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Por: Amanda Jacobson, Cofundadora y CRO de Radar

Hay un instante en la relación entre una aseguradora y su cliente que pesa más que cualquier campaña de marca: el momento en que se paga el siniestro. Ahí el cliente comprueba si la promesa de la póliza era real. Todo lo demás, es decir, la suscripción, el mercadeo, el servicio al cliente, se evalúa después. 

En Latinoamérica, ese momento sigue dependiendo de una arquitectura frágil. La mayoría de las aseguradoras que operan en varios países mantiene conexiones bancarias distintas por mercado, cada una con su propio costo de implementación y mantenimiento. 

Cuando un banco cae, entra en mantenimiento o cierra su cámara de compensación, el plan B suele ser un proceso manual y las planillas se suben una por una a un portal. La paradoja de esto es que el momento en que más se necesita velocidad es, precisamente, cuando este modelo es más vulnerable.

Los datos lo confirman. En México, el Artículo 71 de la Ley sobre el Contrato de Seguro obliga a pagar la indemnización dentro de los 30 días siguientes a recibir la documentación completa. Pero en agosto de 2026, una iniciativa en la Cámara de Diputados propuso un límite de 60 días desde el aviso del siniestro para resolver casos de autos, justamente porque hoy muchos asegurados enfrentan procesos que se prolongan durante meses. 

El riel de pago cumple su plazo una vez aprobado; el cuello de botella está antes, en la valuación y el papeleo. Para el cliente esa distinción es irrelevante porque el pago es lo único que siente.

La tecnología ha demostrado que el techo no es técnico, sino de diseño. Casos reales lo demuestran: una insurtech estadounidense que utiliza IA pagó un reclamo en tres segundos, mientras que una aseguradora paramétrica británica, depositó una indemnización por inundación en tres horas y cincuenta minutos, sin liquidador en sitio: su sensor detectó el evento y el pago se realizó solo. 

En México, tras los huracanes que golpearon Acapulco, vimos de cerca cómo la velocidad con la que una aseguradora mueve el dinero puede acelerar, o retrasar, la recuperación de toda una comunidad.

Hay que comprender que, en líneas de alto volumen y recurrencia, como Salud, Autos, Paramétricos, la velocidad de pago deja de ser un detalle operativo y se convierte en palanca de negocio: mejora el NPS, reduce la reconciliación manual y permite escalar a nuevos países sin negociar una integración bancaria más.

Hoy existe infraestructura de pagos vía API que resuelve esto con una sola integración: redundancia entre rieles cuando un banco falla, disponibilidad continua y trazabilidad end-to-end, sin planillas que reconciliar después. La tecnología para pagar un siniestro en segundos ya existe y está probada.

La pregunta que debería ocupar a la industria aseguradora latinoamericana ya no es si esto es posible, sino cómo hacerlo. Cada día que tarda en resolverlo es un día más en que el momento de la verdad con su cliente queda en manos de la infraestructura equivocada.

Las opiniones expresadas en los artículos firmados son las de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de El Asegurador.

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