En México existen alrededor de 73,500 agentes de seguros y fianzas vigentes, cuya labor cobra mayor relevancia ante la complejidad de los riesgos y la necesidad de adaptar las coberturas a las condiciones particulares de personas y empresas, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).
Más allá de colocar pólizas, el agente cumple una función de asesoría y diagnóstico de riesgos, al traducir conceptos técnicos como sumas aseguradas, deducibles, coaseguros y exclusiones, y determinar las coberturas que corresponden a las necesidades reales de cada asegurado. Esta labor adquiere especial importancia frente a la digitalización, que facilita trámites sencillos, pero no sustituye la intervención especializada en riesgos complejos.
“Lejos de la percepción tradicional del vendedor de pólizas, la profesión del agente se ha transformado en la de un consultor estratégico de riesgos, cuya labor resulta fundamental para construir una cultura de prevención y blindaje patrimonial en el país”, afirmó Gabriel Sánchez, director general adjunto de GMX Seguros.
El valor de esta asesoría también se pone a prueba durante un siniestro, cuando el asegurado requiere orientación para hacer efectiva su protección. En este escenario, el conocimiento técnico y el acompañamiento del agente pueden facilitar la comprensión del proceso y la gestión ante la aseguradora, particularmente ante una enfermedad, un daño patrimonial o una responsabilidad legal.
Sánchez consideró que la inteligencia artificial puede contribuir a analizar información, comparar coberturas y agilizar procesos, pero también puede elevar el valor del agente especializado. “Cuando se trata de proteger el patrimonio familiar o la continuidad de una empresa, la decisión de compra en momentos críticos continúa requiriendo empatía, diagnóstico personalizado y asesoría técnica especializada”, señaló.