México se ubica entre los 10 países con mayor generación de residuos electrónicos en el mundo, impulsado por el alto consumo de dispositivos y la rápida obsolescencia tecnológica. Tan solo en 2022, el país produjo alrededor de 1.5 millones de toneladas de e-waste, equivalente a llenar hasta seis veces el Estadio Azteca. Este fenómeno no solo representa un reto ambiental, sino también un riesgo económico para hogares y empresas, donde contar con seguros para equipos electrónicos y protección patrimonial cobra cada vez mayor relevancia.
A nivel individual, cada mexicano genera cerca de 12 kilogramos de residuos electrónicos al año, cifra que en Ciudad de México alcanza 320 toneladas diarias. Computadoras, smartphones, tabletas, pantallas y electrodomésticos concentran la mayor parte de estos desechos. En este contexto, los seguros para dispositivos electrónicos, garantías extendidas y coberturas contra daño o robo se convierten en herramientas clave para prolongar la vida útil de los equipos y evitar pérdidas económicas derivadas de reemplazos prematuros.
El problema se agrava por la baja tasa de reciclaje formal en el país, que apenas oscila entre el 4 y el 10 por ciento del total generado. El resto termina en rellenos sanitarios o en circuitos informales que liberan metales pesados altamente tóxicos, como plomo y mercurio, con riesgos para la salud y el medio ambiente. Frente a este escenario, modelos de economía circular como el de la startup mexicana Reducto -basado en el reacondicionamiento certificado de equipos con garantía y trazabilidad- demuestran que reutilizar también es una forma de reducir riesgos y cuidar activos tecnológicos.
De mantenerse la tendencia actual, para 2030 se generarán a nivel mundial cerca de 82,000 millones de kilogramos de residuos electrónicos. Reutilizar un solo smartphone puede ahorrar hasta 15,000 litros de agua y reducir entre 70 y 85 por ciento las emisiones de CO₂ frente a la fabricación de uno nuevo. Adoptar hábitos de consumo responsable, priorizar la reparación y optar por seguros adecuados para dispositivos no sólo mitiga el impacto ambiental, sino que protege el valor de la tecnología y fortalece una gestión más sostenible del patrimonio digital.