El primer trimestre de 2026 registró un comportamiento atípico en materia de desastres naturales, con pérdidas económicas globales por aproximadamente 37,000 millones de dólares, cifra 43 por ciento inferior al promedio del siglo XXI y muy por debajo de los 113,000 millones reportados en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con el informe Resumen Global de Catástrofes de Aon, impulsado por la ausencia de eventos extremos de gran magnitud.
Aunque las pérdidas aseguradas superaron los 20,000 millones de dólares y se ubicaron ligeramente por encima del promedio histórico, la firma advirtió que persiste una brecha global de protección del 46 por ciento, lo que significa que casi la mitad de las pérdidas económicas no contaron con respaldo asegurador. Las inundaciones y las tormentas convectivas severas concentraron gran parte de las afectaciones, mientras que Estados Unidos acumuló 79 por ciento de las pérdidas aseguradas a nivel mundial.
En América Latina, el trimestre mostró un comportamiento moderado, sin eventos catastróficos de gran escala. Colombia registró el evento más costoso de la región, con inundaciones que dejaron pérdidas estimadas en 2,200 millones de dólares. También destacaron incendios forestales en Chile y Argentina, así como inundaciones, deslizamientos y tormentas en Brasil. Sin embargo, las pérdidas aseguradas permanecieron bajas, reflejando una brecha de protección más profunda frente a mercados desarrollados.
“En América Latina, el periodo estuvo marcado por eventos frecuentes, pero de menor escala, lo que contribuyó a un impacto económico contenido. Sin embargo, la región enfrenta el desafío persistente de fortalecer la cobertura de seguros y la resiliencia ante riesgos climáticos”, afirmó Paula Ferreira, CEO de Reaseguros para Latinoamérica en Aon, quien añadió que comprender los riesgos naturales y fortalecer mecanismos de transferencia de riesgo será clave para proteger a personas, empresas y comunidades frente a futuros eventos climáticos.