La presión inflacionaria sigue golpeando las finanzas personales en México: 52 por ciento de la población aseguró que el primer trimestre de 2026 fue más complicado de lo que anticipaba, mientras solo 8 por ciento dijo que su situación coincidió con sus expectativas, de acuerdo con la encuesta Expectativas vs realidad de Research Land. En paralelo, la inflación anual se ubicó en 4.59 por ciento en marzo, con un aumento mensual de 0.86 por ciento en el Índice Nacional de Precios al Consumidor, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El impacto se refleja directamente en los hábitos de consumo: 45 por ciento de los mexicanos tuvo que priorizar gastos básicos; 25 por ciento realiza ajustes constantes para mantenerse a flote y solo 14 por ciento reporta un equilibrio financiero, aunque frágil. “El alza en los precios no es un fenómeno abstracto, se traduce en decisiones cotidianas como recortar gastos en alimentos, salud o entretenimiento, no ahorrar y, mucho menos, contratar seguros”, explicó Pablo Levy.
La encuesta también revela que 58 por ciento de las personas atribuye el incumplimiento de sus metas a factores externos, principalmente el costo de vida y la inflación (51 por ciento), seguidos del mercado laboral (18 por ciento) y la inseguridad (16 por ciento). “Hoy el entorno económico tiene un peso mucho mayor en los resultados individuales y familiares; la disciplina personal ya no es el único factor”, subrayó Levy, al destacar el cambio en la percepción sobre el control financiero.
De cara al resto de 2026, el panorama apunta a un ajuste de expectativas: 42 por ciento planea replantear sus metas para hacerlas alcanzables y 30 por ciento anticipa que su prioridad será resistir más que avanzar. En este contexto, aunque el Banco de México redujo su tasa de referencia a 6.75 por cientpo, persisten riesgos inflacionarios. “Replantear metas no es renunciar, sino adaptarse a un entorno incierto donde la viabilidad pesa más que la aspiración”, concluyó el directivo.