Lluvias y eventos masivos elevan hasta 4 % la siniestralidad vehicular en México

Por: alma G. Yáñez Villanueva @pea_alma

La combinación de lluvias intensas y eventos masivos representa uno de los principales desafíos para la movilidad urbana en México, particularmente en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde la concentración de personas y vehículos puede derivar en congestionamientos, inundaciones y un mayor riesgo de accidentes. De acuerdo con Quálitas, durante los días con precipitaciones intensas la siniestralidad vehicular puede aumentar entre 1 % y 4 %, especialmente entre mayo y octubre, temporada en la que históricamente se registra un mayor número de colisiones, derrapes e incidentes relacionados con inundaciones.

Las cifras de la aseguradora revelan que durante 2025 se contabilizaron alrededor de 16,000 reportes derivados de eventos catastróficos, entre ellos lluvias, tormentas, inundaciones y huracanes. Además, el choque por alcance se mantiene como el percance más frecuente, al concentrar cerca del 30 % de los siniestros atendidos. Ante este panorama, Sergio Álvarez, director de Servicio Siniestros Metropolitana de Quálitas, señaló que la anticipación se ha convertido en una herramienta clave para atender contingencias. 

“Hoy las contingencias ya no pueden atenderse únicamente reaccionando al momento. La clave está en anticiparse. En Quálitas, contamos con un modelo predictivo que nos permite tener más de 90 % de confiabilidad e identificar zonas con mayor probabilidad de inundaciones o congestionamiento vial y reforzar así la capacidad operativa antes de que ocurra la contingencia”, explicó.

Uno de los riesgos más frecuentes durante la temporada de lluvias ocurre cuando los conductores intentan atravesar calles inundadas, una práctica que puede provocar daños severos al motor, afectaciones eléctricas e incluso la pérdida total del vehículo. A ello se suman factores como baches ocultos por encharcamientos, menor visibilidad, reducción en la capacidad de frenado y objetos arrastrados por la corriente. Sin embargo, para César Girón, subdirector de Prevención de Riesgos de Quálitas, el factor humano continúa siendo determinante. “El entorno no siempre puede controlarse, las decisiones detrás del volante sí. La prevención comienza desde la planeación del trayecto, el estado del vehículo y la forma en que reaccionamos ante situaciones de presión o estrés vial”, afirmó.

Pese al incremento de riesgos asociado a las lluvias, sólo alrededor del 30 % del parque vehicular nacional cuenta con algún tipo de seguro. Esto deja expuestas a miles de familias ante gastos por daños materiales, responsabilidad civil o conflictos legales derivados de un accidente. “La seguridad vial no depende únicamente del clima o del tráfico, depende de la capacidad que tengamos como sociedad para anticiparnos, conducir con responsabilidad y entender que cada decisión al volante puede prevenir o provocar una emergencia”, concluyó Girón.

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