El envejecimiento de la infraestructura, los largos tiempos para reemplazar equipos críticos y una deficiente administración de riesgos ponen en riesgo la capacidad del sector eléctrico para responder al crecimiento de la demanda impulsada por la inteligencia artificial y la electrificación, revela un análisis de la asegurador FM, que añade que las fallas mecánicas y eléctricas generan más del 70 por ciento de los siniestros en la generación de energía y concentran más del 80 por ciento del impacto financiero anual del sector.
El informe Understanding Power Generation: Loss Trends and Predictive Analytics advierte que las turbinas de gas representan la principal fuente de daños materiales, mientras que las turbinas de gas y los transformadores son los mayores responsables de las pérdidas por interrupción de operaciones, debido a que la sustitución de estos equipos puede tardar años por las restricciones en la cadena de suministro. La aseguradora señala que esta situación compromete la disponibilidad de energía y la resiliencia de la infraestructura crítica en un contexto de creciente consumo eléctrico por los centros de datos de inteligencia artificial.
Con base en siete décadas de información sobre pérdidas, FM reportó que entre 2021 y 2025 sus clientes registraron 427 siniestros en instalaciones de generación eléctrica, con pérdidas brutas cercanas a 3,700 millones de dólares. Entre las principales causas destacan incendios derivados de fallas eléctricas, mecánicas o trabajos en caliente; sobrecargas en transformadores, sistemas de distribución y enfriamiento por las altas demandas de los centros de datos de IA, así como interrupciones operativas ocasionadas por la dependencia de un solo equipo crítico cuya reposición requiere varios años.
El estudio también concluye que la prevención sigue siendo el principal factor para reducir las pérdidas. Cerca del 27 por ciento de los siniestros se originó en apenas el 2 por ciento de las instalaciones que previamente habían sido identificadas como las de mayor riesgo. Por ello, FM recomienda fortalecer la inspección preventiva, las pruebas periódicas, el monitoreo continuo, el mantenimiento, la planeación de contingencias y la capacitación basada en escenarios, con el objetivo de mejorar la resiliencia operativa y proteger la continuidad del suministro eléctrico.