Los seguros de Vida y Salud han comenzado a consolidarse como herramientas de prevención, acompañamiento y protección patrimonial, en un entorno donde las personas muestran una mayor preocupación por su bienestar y estabilidad financiera. De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), la industria aseguradora registró un crecimiento real de 8 por ciento en 2025, medido por primas directas captadas entre enero y septiembre.
Este comportamiento refleja una mayor búsqueda de mecanismos de protección vinculados no sólo a la atención de imprevistos, sino también al cuidado integral de la salud y la planeación familiar. Mientras los seguros de Vida buscan respaldar económicamente a las familias ante fallecimiento, invalidez o pérdida de ingresos, los seguros de Salud avanzan hacia modelos más preventivos, enfocados en orientación médica, acompañamiento y atención oportuna.
En este contexto, Carlos González, presidente de Seguros SURA México, señaló que los seguros están dejando de ser instrumentos reactivos para convertirse en soluciones orientadas al bienestar y la anticipación de riesgos. Añadió que esta evolución responde a una demanda creciente de productos más alineados con las necesidades de protección y prevención de las personas.