La temporada de huracanes de 2026, para la que se pronostican entre 18 y 21 ciclones en el Pacífico y de 11 a 15 en el Atlántico, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de contar con mecanismos que permitan responder de forma inmediata a las pérdidas económicas derivadas de estos fenómenos. En este contexto, los seguros Paramétricos cobran relevancia al proporcionar liquidez sin depender de la evaluación de los daños materiales.
De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), México enfrentará una temporada con una importante actividad ciclónica, mientras que cifras del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) muestran la magnitud del riesgo: entre 2000 y 2024 los desastres naturales ocasionaron pérdidas económicas por 709,000 millones de pesos, afectaron a alrededor de 60 millones de personas y dañaron más de 2 millones de viviendas, además de miles de escuelas y hospitales.
A diferencia de un seguro tradicional de daños, el seguro paramétrico activa el pago cuando un fenómeno natural supera los parámetros previamente establecidos en la póliza, como la intensidad del huracán o su trayectoria sobre una zona determinada, información validada por organismos oficiales. Esto permite que los recursos lleguen de manera automática para atender gastos urgentes, como remoción de escombros, reparaciones iniciales, pérdidas por interrupción de operaciones o cancelación de reservaciones, sin esperar un proceso de ajuste de daños.
Aquiles Sologuren, subdirector regional Sureste de GMX Seguros, señaló que este tipo de coberturas se ha convertido en una herramienta financiera estratégica para negocios, desarrollos turísticos, centros comerciales y otros inmuebles expuestos a fenómenos hidrometeorológicos. Añadió que, al complementar un seguro de Daños, el esquema paramétrico puede marcar la diferencia para que empresas como hoteles, restaurantes o parques recreativos recuperen su operación en menor tiempo y reduzcan el impacto económico de un huracán.