La inteligencia artificial gana terreno en la producción audiovisual, pero enfrenta un límite claro: las habilidades humanas. Un 51 por ciento de las personas considera que la empatía y la inteligencia emocional son las capacidades más difíciles de igualar por la IA, mientras que 47 por ciento pide a las empresas priorizar la estabilidad laboral ante la automatización, de acuerdo con Research Land.
En este contexto, la adopción tecnológica avanza, pero bajo una lógica de complemento más que de sustitución. Herramientas de IA ya se utilizan para generar referencias visuales, previsualizar escenas o recrear entornos digitales, facilitando procesos que antes requerían mayores recursos. Incluso, el mercado global de IA aplicada a la producción audiovisual podría superar los 23,000 millones de dólares hacia 2033, según estimaciones de Grand View Research.
“Hoy, algunas herramientas tecnológicas están ampliando el alcance creativo en ciertas etapas de la producción audiovisual. La inteligencia artificial puede ayudar a explorar escenarios que antes eran complejos o costosos de producir”, señaló Fermín Acosta, director general de House of Films, al ejemplificar su uso en la simulación de locaciones o elementos visuales.
No obstante, el factor humano sigue marcando la diferencia. “Su valor depende directamente de cómo las utilice el equipo creativo. No es lo mismo generar una escena genérica que construirla con criterio cinematográfico”, advirtió Acosta. En ese sentido, añadió, la IA potencia el proceso creativo, pero no lo sustituye, en un entorno donde la adaptabilidad, el juicio ético y la creatividad siguen siendo activos críticos.